Carlos Romero Valcárcel.
Las plantas denominadas especies sagradas (medicina) por los indígenas, como el san pedro, ayahuasca, peyote, tabaco, cacao, marihuana, yopo, semillas de ololiuhqui, hongos, hojas de menta narcótica, etc., se fueron formando hace miles de años, generando los elementales correspondientes a cada una de ellas con la finalidad de ayudar al ser humano a que este establezca una conexión pura y adecuada con su esencia, Yo Superior o Espíritu.
En estos tiempos, la humanidad ha prostituido esta energía y la ha degradado a un nivel tan bajo que, en la mayoría de los casos, en vez de ayudar a conectar con su espíritu, lo que hace es enviarlo al inframundo o a diferentes hologramas del bajo astral.
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