El concepto de castigo tal y como lo entendemos no existe en el mundo etérico. Este fue un proyecto perverso para que sintamos dolor y culpa de nuestras acciones y, en realidad, nunca podamos redimirnos (no conviene que lo entendamos así). Por eso, el pecado es la antesala magistral del juego bien establecido sobre cómo aprisionarnos eternamente.
Pero la JUSTICIA, que no entiende de izquierdas o derechas, de altos o bajos, de grandes o pequeños, sola en SÍ es IMPLACABLE, porque esta es la Ley Cósmica Suprema que se encuentra por encima de todos los contratos, pactos, juramentos y cláusulas invisibles y de letra pequeña que nos hicieron firmar.
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